Con la llegada del Día de Muertos, los campos de Aguascalientes comienzan a teñirse de naranja con la flor de cempasúchil, cuyo cultivo ocupa entre 25 y 30 hectáreas, principalmente en los municipios de Jesús María y Tepezalá.
Además de abastecer la demanda de flores para altares, panteones y hogares, estos cultivos se han convertido en una alternativa para las familias que buscan conocer el trabajo de los productores y adquirir sus ramos directamente en el campo.
Uno de los floricultores que mantiene esta tradición es Francisco Lomelí, quien aprendió el oficio de su padre y continúa dedicado a una actividad que requiere meses de preparación y cuidado para obtener la cosecha de temporada.
“Los invitamos a comprar las flores directamente con los productores, que nos visiten y vean cómo se ve la flor en el campo, se tomen fotos y ustedes mismos corten sus ramos”, compartió Francisco.
En Jesús María, algunos de los puntos donde se puede adquirir cempasúchil directamente de los productores son Los Vázquez, el camino a La Rinconada, la avenida Alejandro de la Cruz, la comunidad Los Ramírez y la carretera a Margaritas, frente al fraccionamiento Santa Paulina.
En el municipio de Tepezalá, otra alternativa para comprar esta flor es la comunidad El Águila.
Durante la temporada, algunos campos también reciben visitantes que desean recorrer los cultivos, tomar fotografías y, en determinados sitios, cortar personalmente las flores que utilizarán en las celebraciones del Día de Muertos.
El secretario de Desarrollo Rural y Agroempresarial de Aguascalientes (Sedrae), Isidoro Armendáriz, señaló que la floricultura forma parte de la diversidad de actividades productivas del estado y representa una oportunidad económica adicional para las familias dedicadas al campo.
Noticias Relacionadas
“Así de generosa es nuestra tierra y la adaptabilidad de nuestros productores que de acuerdo a la temporada ofrecen sus cultivos, tienen éxito y también se han vuelto un atractivo turístico en donde se dan cita las familias de Aguascalientes”, expresó.
La producción de cempasúchil combina el trabajo agrícola con una tradición cultural vinculada a la conmemoración de los fieles difuntos. Para los productores, la temporada representa una oportunidad de comercialización que se concentra en las semanas previas al Día de Muertos.
Una vez concluida la cosecha, los terrenos continúan con su ciclo agrícola y habrá que esperar hasta el siguiente año para que los campos vuelvan a cubrirse del característico color naranja de esta flor.