A los 69 años terminó la universidad y creó un vino para agradecer a quienes creyeron en él

Por Maria G

A los 69 años, Francisco Javier Juárez García concluyó una carrera universitaria y convirtió ese logro en una historia de perseverancia, aprendizaje y gratitud. Tras terminar la Ingeniería en Agricultura Sustentable y Protegida, con especialidad en Vitivinicultura, en la Universidad Tecnológica del Norte de Aguascalientes (UTNA), decidió dar el siguiente paso: crear su propio vino.

El resultado fue Aliento, una etiqueta nacida no con fines comerciales, sino como un gesto de agradecimiento hacia las personas que lo acompañaron durante esta etapa, entre ellas docentes, compañeros y quienes respaldaron su proyecto cuando parecía improbable.

La historia de Francisco comenzó con una decisión poco común: volver a las aulas cuando muchos consideran que ya no hay nada nuevo por aprender. Motivado por la curiosidad, el deseo de seguir creciendo y su interés por el mundo del vino, ingresó a la UTNA para formarse en un área especializada que le permitiera desarrollar conocimientos técnicos sobre la producción vitivinícola.

Su proceso de formación incluyó, además, una experiencia internacional. En 2023 realizó un intercambio académico en Uruguay, donde fortaleció su preparación en temas relacionados con viñedos, producción y técnicas del sector. “Esta experiencia internacional me permitió involucrarme más en los procesos de producción y aplicar después esos conocimientos en un proyecto propio en Aguascalientes”, compartió.

En septiembre de 2024 concluyó sus estudios universitarios, pero lejos de representar un cierre, ese momento se convirtió en el inicio de una nueva meta. A partir de ahí comenzó el desarrollo de Aliento, una cosecha 2025 elaborada bajo procesos artesanales y con mínima intervención mecánica, en busca de conservar la esencia de la uva y las particularidades de una temporada marcada por lluvias abundantes, que imprimieron carácter al viñedo.

Para concretar este proyecto contó con el respaldo del Centro de Valor de la UTNA, donde recibió acompañamiento técnico, asesoría e infraestructura especializada para desarrollar un producto de alta calidad.

Más allá de sus cualidades como vino, Aliento tiene un valor profundamente personal. Francisco Javier Juárez García decidió no comercializarlo y reservar cada botella para compartirla únicamente con quienes formaron parte de su camino académico y personal.

La historia detrás de esta etiqueta resume una idea sencilla, pero poderosa: nunca es tarde para aprender, cumplir una meta y transformar ese logro en algo que también hable de gratitud. En este caso, el vino no solo refleja una cosecha, sino la voluntad de alguien que decidió empezar de nuevo y demostrar que los sueños no tienen fecha de caducidad.